Partido Popular Alcorcon

@davidperez: “En Política, Medicina, Justicia y en todos los campos de la vida, es necesario el principio regulador de la Bioética a la hora de tomar decisiones”

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El alcalde de Alcorcón, David Pérez, afirmó hoy que “la defensa de la dignidad y la integridad del individuo deben ser los objetivos finales en todas las facetas de la vida”. Asimismo, aseguró que “debemos defender el valor de cada vida como una realidad irrepetible y única”. Pérez se manifestaba así durante la clase magistral con la que inauguró el Máster oficial de Bioética, impartido por la Universidad San Pablo CEU y la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos de Alcorcón.

A su juicio, “la política necesita de la Bioética que defienda la vida. Una Bioética que no defienda el valor de la vida humana no es una bioética real, del mismo modo que una democracia que no garantice la integridad y la dignidad de todos los seres humanos por igual no es una democracia auténtica”. “Es muy importante que los políticos que debemos regular y legislar determinadas cuestiones tengamos los criterios suficientes para no acabar legislando contra la dignidad humana”, afirmó el alcalde de Alcorcón. Del mismo modo, indicó que “en las últimas décadas hemos asistido a un nuevo orden moral que, unido a los avances científicos, ha planteado diversos retos a la bioética, la medicina, la política y tantas otras esferas”.

Desde su punto de vista, esos retos no siempre se han podido afrontar de forma positiva y han tenido consecuencias para el ser humano. Por ello, David Pérez explicó que para que dichas consecuencias no afecten negativamente al individuo, la bioética ha de ser capaz de plantear una alternativa razonable, una guía dirigida a la atención médica, a la vida humana, o un aspecto más social que relacione al hombre con la sociedad, el medio ambiente… “En el caso de la política, -continuó- ante esos retos, se pone de manifiesto aún más claramente la necesidad para los poderes públicos y quienes tomamos decisiones, hacemos programas electorales, leyes o planes de gobierno, debemos tener una guía clara que se apoye no sólo en los tradicionales principios de Justicia, Beneficiencia o No Maleficiencia, sino también en el de precaución y en una visión personalista de la dignidad humana”.

Hay dos visiones contrapuestas del hombre que llevan décadas librando varias batallas en varios campos: en los medios de comunicación, la del lenguaje; en los hospitales, la de la práctica médica; en los laboratorios, la de la Ciencia y la Investigación; en las universidades, la del Pensamiento y el desarrollo Jurídico; en los Parlamentos, la de la Política y la Legislación y en la conciencia de cada cual, la de la moral. En todos estos campos es necesaria una reflexión que permita devolver al ser humano al centro de un mundo que amenaza su dignidad, su inviolabilidad y su paz”.

Además, Pérez explicó que en el mundo de la política nos vemos obligados de forma constante a tomar decisiones que influyen en los derechos de la gente y “la bioética no puede ser un repertorio de opiniones dispares, contradictorias, inciertas, indefinidas. Los poderes públicos necesitamos certidumbre sobre cómo debemos actuar y legislar en cada momento. Eso es lo que puede aportar la bioética”, desde el rigor de la ciencia y la perspectiva de una antropología humanista respetuosa con la integridad humana”.

También quiso referirse a los avances tecnológicos, en los que está muy presente la bioética, y aseguró deben ser utilizados para mejorar en los diferentes campos de la vida, pero siempre basándonos en el rigor y el conocimiento para que la bioética sirva como una guía cierta para la toma de decisiones. Así, planteó la necesidad de establecer si debe utilizarse a Ciencia al servicio del hombre o la Ciencia como algo que acaba pasando por encima del hombre.

Finalmente, el regidor de Alcorcón aseguró que “es necesaria una lucha por la dignidad y la integridad del hombre ante fenómenos como la pérdida del valor de la vida o de los derechos individuales disueltos en un relativismo, que hacen más necesario que nunca recuperar el valor esencial de la vida humana para evitar derivas que sólo pueden conducir al totalitarismo y a la anulación de los derechos humanos”. “Debemos ser capaces de crear una civilización basada en el respeto a la persona, a la defensa de la vida, y a todo lo que entendemos como Humanidad”, concluyó David Pérez.

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11 octubre 2012 0 comentarios

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